«LES JOUEURS DE iCARDS» merece una explicación.
En un intento de reflejar las distancias personales que a veces crean las nuevas tecnologías, buscaba una imagen que representara algo cada vez más habitual. Móviles y tabletas que ganan espacio a las miradas y las conversaciones.
Me vino a la mente un cuadro que Cézanne pintó hace ya casi 125 años, «Los jugadores de cartas». Un arduo estudio compuesto de 5 cuadros donde la geometrización y simplificación ha sido destacada como precursora del posterior movimiento cubista de Picasso y Braque, convirtiéndose en una de las obras más importantes de la historia del arte moderno.
Ya tenía la imagen y solo faltaba introducir el concepto de lo que quería representar.
En esta nueva versión, el jugador de la derecha sigue la partida con su iPad, el de la izquierda a través de su casco de realidad virtual (herramienta que como mínimo me resulta inquietante por los profundos cambios sociales que podría ocasionar).
La vestimenta también tenía que tener un papel testimonial en la composición de los cambios sociales. Nuestro jugador virtual no necesita decoro en su mundo artíficial. Puede desprenderse del traje de chaqueta, seguro que tiene un avatar agradable con los que añadirse a la mesa de juego, entonces: ¿Porqué no acudir en pijama a la partida? (además entiéndase la elección del pijama/ropa interior como una interpretación del incremento de consumo de pornografía a través de una herramienta tecnológica que a mi entender cambiaría significativamente su uso).
Por otro lado, el jugador de la izquierda marca una nueva ubicación del magistral cuadro de Cézanne. La equipación de los Yankees de Nueva York remarcan el papel estadounidense como centro de hegemonía económica y tecnológica, y país de mayor influencia de estos nuevos hábitos de consumo.
Sin duda la humanidad ha avanzado, pero paradójicamente el contacto humano corre el peligro de verse mermado.
